Debido a los teclados malayos, no se imaginan lo dificil que fue conseguir una "enie" para el titulo de esta entrada, pero lo logramos finalmente.
Lo importante es que ya estamos en el 2009 (11 horas antes que ustedes) y lo recibimos de una forma inugualable. En el hotel, la dueña organizo una fiesta para todos los huespedes, con jugo, anticuchos, pollo y unas empanadas. El resto de las cosas que habian no podria ni llegar a imaginar como se deben llamar. En todo caso habia una salsa de mani (picante), y otra salsa algo roja (picante tambien), ambas muy buenas. Los anticuchos estaban banhados por una salsa agridulce, y las empanadas estaban rellenas por una pasta de algo que ni idea lo que era, pero estaban bastante buenas.
Ahi aprovechamos de conversar con alguno de los otros huespedes... unos malayos, austriacos y especialmente con un aleman muy buena onda donde Magdalena pudo lucirse con su aleman fluido.
Despues de algunas cervezas y "Jaegermeister" (un trago aleman fuerte como el demonio y con gusto a jarabe segun la Maida) partimos a recibir las 12. Por supuesto que el lugar elegido fue el centro mismo de la ciudad, donde se encuentran las Petronas. Llegamos alla cerca de las 11 y media, pensando que iba a haber un mar humano y que no podriamos ver absolutamente nada. resulta que llegamos y ni gentio, ni hordas, ni masas ni nada de eso. Tranquilamente nos sentamos en una cuneta del frente y nos pusimos a unos pocos metros de las torres. Era como estar en primera fila, a menos de una cuadra de ellas. Si de dia las torres son lindas, de noche son maravillosas. Estan iluminadas por unos focos de luz blanca intensa y en unas zonas unos focos blanco/azulosos (halogenos?). La cosa es que el espectaculo es increible. Mas encima tenerlas ahi encima, las 2 de frente, con esa iluminacion fue notable. De pronto BOOM!.... empieza el show pirotecnico. Fuegos artificiales de todos colores y tamanhos. Eso si, los tiraban desde el suelo... no desde las torres, asi que la altura que alcanzaban no era tan alta como esperabamos. Unos motociclistas hacian rugir sus motores al compas de los fuegos, la gente aplaudia, gritaba, los autos pararon en la mitad de la calle para ver los fuegos. Tomando en cuenta que los fuegos artificiales fueron inventados en oriente, uno esperaria que el show fuera de otro planeta. La verdad es que fue breve (5 minutos) y nada de lo que vimos fue algo que no hayamos visto desde nuestro modesto Cerro Calan... pero estar ahi en frente de esas maravillas iluminadas fue sin duda un momento unico.
De vuelta nos toco ver cientos de adolescentes malayos tirandose unas serpentinas en spray, una challa plastica y bailando en las calles (sin duda producto de algunos traguillos de mas). Varios locales atraian a los peatones a pasar, pero la verdad es que el jet lag nos empezo a pasar la cuenta y a eso de las 1 llegamos de vuelta al hotel. Aun quedaban algunos mochileros sentados en unas mesas conversando al alero de unas cervezas, pero el suenho fue mayor y a eso de la 1:15 se acabo nuestra fiesta de anho nuevo. A pesar de lo corta y poco bailada, fue sin duda una de las mas increibles que nos haya tocado pasar.
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