jueves, 22 de enero de 2009

Au revoir Luang Prabang

Este dia comenzo muy muy temparno, tipo 5:30am, ya que nos habian dicho que a las 6:00 am pasaban los monjes budistas recolectando la comida del dia que les entregan voluntariamente distintas personas del pueblo.
Con bastante esfuerzo nos despertamos y salimos a la calle. Aun estaba de noche y hacia frio. Antes de llegar a la esquina dos mujeres se nos avalanzaron para vendernos una comida envuelta en hoja de platano, con el fin de que se las dieramos a los monjes (hasta el acto mas puro se vuelve negocio). Compramos algunos de los paquetitos envueltos.
Cuando llegamos a la calle principal habia algunos pueblerinos sentados sobre alfombras de mimbres con unas ollas de paja que conservan caliente el arroz y algunas mandarinas y otras cosas para los monjes. Luego, ya como a las 6:30 comenzaron a llegar autos llenos de turistas con camaras (claramente no eramos los unicos interesados en ver dicha procesion tan tradicional), pero de los monjes no habia ni rastro.
Ya como a las 7:00am pudimos divisar a lo lejos una fila perfecta de color naranjo que iba avanzando hacia donde nos encontrabamos. De a poco el color naranjo fue adquiriendo forma de cuerpo y caras. Cuerpo delgados y con frio, caras cansadas y serias. Eran principalmente ninos monjes entre unos 8 y 15 anos que pasaban frente a la gente, descalzos y cubiertos con sus limpios panhos naranjos, abriendo una especie de ollita mientras las personas les metian un punadito de arroz, una fruta, un dulce, etc.
El numero de monjes era bastante grande ya que la fila no acababa nunca. Asi iban estos ninos y jovenes, recorriendo distintas cuadras aceptando la comida (poca y fome) que diariamente preparan para ellos los habitantes de Luang P.
Lo que nos llamo mucho la atencion, fue que antes de la llegada de los monjes llegaron algunos ninos algo sucios y flacos, con unos baldes y se pararon cerca de la gente como esperando algo. Lo impresionante es que cuando pasaron los monjes ellos se ponian un poco mas adelante de la fila y extendian sus baldes para que los monjes les dieran a ellos un poco de comida (literalmente el pobre ayudando al mas pobre).
Como espectaculo cultural es bastante interesante y esteticamente atractivo, pero la verdad es que se mezclan emociones. Es lindo pensar en que algunas personas se levanten temprano cada manana para cocinar gratuitamente para dar de comer a los monjes, pero tambien da pena ver a esos jovenes que tambien se levantan muy temprano todos los dias, con su expresion de cansancio, frio y cero entusiasmo en cuanto al plato que los espera para almorzar.
Me gustaria saber mas de los budistas, saber que hacen despues con esta comida, la calientan?, la comparten?, la alinan mejor?, la almacenan?, que?. Estaran felices con sus vidas o fue la opcion de la familia para sacarlos de la pobreza. Quien sabe.
Con esta extrana sensacion y miles de preguntas volvimos adormir a nuestra cama calentita.








La gente de este pueblo nos parecio muy amable y el ultimo dia quisimos conocerlos mas intimamente haciendonos un masaje tailandes de cuerpo entero. Entramos a una casa de madera y subimos al segundo piso donde habian varias colchonetas. Nos instalaron frente a un ventanal y nos pasaron una ropa especial para el masaje. Las dos ninas que nos masajeaban eran expertas.
Fue la mejor hora de nuestras vidas. Los dos salimos con el cuerpo relajadisimo y sonrientes.
Bueno asi acabo nuestro ultimos dia en este puelo, al que recordaremos siempre como un excelente lugar.

No hay comentarios: