Tomamos entonces la minivan que nos paso a buscar al hotel y comenzamos la travesia de casi 3 horas, atravesando primero el trafico demoniaco de Hanoi hasta llegar a sus afueras. Una vez ahi, comenzo el viaje real, pasando por cientos de paddies (plantaciones) de arroz, algunas inundadas por elagua y en algunas de ellas estos tipicos campesinos con sus gorros triangulares de mimbre. Eran como postales, porque era demasiado tipico... todos en fila sacando arroz con sus pies en el agua y sin duda lo mas llamativo el "sombrero chino".
Finalmente llegamos al mar, y desgraciadamente, el dia no nos acompanho mucho. Estaba nublado y moderadamente frio. El frio daba lo mismo, pero el hecho de que estuviera nublado hacia que el agua azul-verde (que veiamos en las fotos de las agencias antes de contratar el tour) se viera bastante menos paradisiaca en la realidad. Abordamos el barquito y nos fuimos a recorrer los islotes por el dia. Uno tenia (segun ellos) forma de perro, otra de dragon, y las mas importante y representativa eran unas con forma de gallos peleando. La verdad, hay q estar bastante ocioso o borracho pa encontrarle tantas formas reales a estas islitas, pero con buena voluntad e imaginacion, uno igual le hacia caso a la guia del tour.
El barco se metio entre estos islotes de roca enormes, y son en verdad impresionantes. Son muy muy grandes, saliendo de entremedio del agua y exteniendose varioas decenas de metros hacia arriba. Segun la guia tienen casi 500 millones de anhos y algunos de ellos tienen cavernas en su interior.
El espectaculo es precioso. El mar, el viento, y uno en la cubierta del barco. Si el cielo hubiese estado un poco mas azul, hubiese estado sonhado, pero de todas maneras es un destino absolutamente recomendable.
Subitamente el barco paro en una villa de pescadores sobre el agua. Eran sus casas flotantes, con camas, mesas y hasta televisores. Adozados a ellas tenian sus criaderos de peces y mariscos. Reconocimos camarones y jaivas, pero de algunas piscinas aparecian unas alimanhas sencillamente desconocidas. Eran como un cienpies marino medio transparente, al lado unas jaibas con un patron moteado, unos pescados raros, etc. Lo choro era que uno podia comprar y el guia se los llevaba al barco y los preparaba al momento. Ahi fue cuando nos hicieron pasar al almuerzo, en una mesa 100% oriental. Es un poco incomodo comer con extranhos, mas aun cuando uno no sabe sus costumbres y no sabe que cosas puedes ser de mala educacion para ellos o no. Nos sirvieron arrollados de primavera, muchas verduras y un gran pez, todo con toneladas de arroz blanco. Estuvo bastante bueno y ningun oriental se extranho de nuestros modales. Cabe notar que comimos con palitos a la par con ellos.
Para terminar el dia, nos fueron a dejar a una de las cavernas mencionadas. Era enorme, y la habian encontrado hace apenas 10 anhos. Era de piedra caliza, y tenia 3 bovedas, todas enormes. Estalactitas y estalagmitas gigantes flanqueaban el sendero que teniamos los turistas. La iluminaban con unos focos de colores que le daban una luz espcial al lugar... algo artificial, pero igual le daba una onda bastante cuatica. Nos hubiesemos quedado mucho rato mas dentro de la caverna, pero como ibamos en tour, tuvimos que irnos y volver a tomar el minbus que nos devolvio a la caotica Hanoi.
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