Llegar de la paz y quietud de Luang Prabang a Hanoi es como caer de un quinto piso encima de tachuelas. Un caos generalizado. Ruidosa como pocas, es una ciudad con un trafico infernal. Un oceano de motos que van de un lado a otro, sin respetar senhalizacion alguna, donde los reflejos son la unica forma de sobrevivir en esta verdadera selva urbana. Son hordas de motos en un sentido, otra en el contrario, mientras que los petaones cruzan por donde quieren, sin mirar ni preocuparse por lo que les puede pasar. A todo esto hay que sumarle el hecho de los bocinazos que no paran ni un segundo.
Cruzar la calle ha sido, para nosotros, una experiencia adrenalinica. Cada esquina es un desafio y al llegar al otro lado es una tranquilidad inmensa para el cuerpo, alma y mente. Ignoramos la cifra, pero la cantidad de accidentes en esta ciudad debe ser bestiasl, pues los que conducen son unas verdaderas bestias.
Aparte de eso, nuestra primera noche en Vietnam nos ha demostrado que los vietnamitas son bastante mas trabajolicos, hiperactivos, consumistas y estresados que en Laos. TIendas abiertas hasta tarde, gentios hasta altas horas, etc. AParte como estan en visperas de su Tet (equivalente al anho nuevo vhino, pero en Vietnam), el centro de Hanoi es como el paseo Ahumada un 23 o 24 de diciebmre.
Con esto los dejamos, pues manhana hay q madrugar para ir a la famosa Bahia de Halong.
Chao!
PS: luego subiremos fotos y escribiremos sobre Luang Prabang...
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