Nuestro hostal estaba ubicado medio a medio en el barrio chino. Esta vez era mucho menos plastico que el de Kuala Lumpur, pudiendose ver guirnaldas y lampras rojas colgando en todos los techos. Si de dia es pintoresco, de noche con todas esas luces prendidas dan un aspecto muy autoctono de lo que es un verdadero barrio chino. Muchas tiendas de chucherias chinas y muchas fachadas estan arregladas de tal manera que se ven iguales a nuestros restaurantes de comida china.
El primer dia recorrimos el barrio colonial. Ahi vimos un par de edificios de la epoca holandesa, que no eran muy interesantes para ser honesto. Mas atractivo eran los carritos-triciclos que tenian para llevar a los turistas. Son una oda al mal gusto y a la decoracion recargda, con flores y guirnaldas por doquier y de noche mas encima prenden una especie de luces de colores (tipo arbol de pascua) que las hacen realmente chabacanas, pero divertidas de mirar.
En medio de un cerro (tipo Santa Lucia) hay edificios de la epoca de los portugueses (1500s), con una iglesia que esta que se cae, y el resto de un fuerte que fue destrudi casi entreo por los holandeses, llamada La Famosa.
Luego de eso fuimos a un museo que esta en una casa de madera que es la replica del palacio de algun sultan que vivio alguna vez en algun lugar de Malasia. Adentro habian maniquies con las ropas Malyas, Baba Nonya, chinas, etc. Tambien algunas armas y unas pinturas que contaban algunas leyendas de la tradicion Malaya.
EL siguiente museo es el museo del Pueblo... una verdadera lata, mostrando la organizacion politica de Malasia, como 3 salas enormes en relacion al trompo (que segun ellos es Malayo), un piso entero a los volantines (ese si estaba bueno), pero lejos lo mejor era el ultimo piso. Era dedicado a la belleza, pero al concepto de belleza de todas las culturas. Es asi como encontramos loas cosas mas espantosas de algunas tribus para embellecerse. Se atraviesan la nariz con puas, se alargan las orejas hasta el cuello, se afilan o se sacan los dientes, se ponen anillos en el cuello para alargarselo, se ponen platos en la boca para ajetonarse los labios, se tatuan y otros se escarifican ( se queman y cortan para dejar la cicatriz). LAs fotos son demoniacas, pero mas impresionante es el salon donde muestaran los zapatos chinos y como le achicaban los pies a las chinitas. Hay hasta radiografias de como les doblaban y fracturaban los huesos para encajarle unos zapatos que sin mentir deben haber medido no mas de 10 cm. Un verdadero horror!!!
El resto del dia solo recorrimos la ciudad, o en verdad, el barrio chino que es lo mas pintoresco. La ciudad no ofrecia mucho mas, asi q decidimos partir manhana temprano al tercer pais de nuestro periplo: la pequenha isla de Singapur, en el extremo sur.
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